sábado, 2 de mayo de 2015

5 Consejos para portear en invierno



Así como en verano surgen dudas respecto del porteo, en invierno las preguntas son otras.

¿Cuánto abrigar? ¿Qué portabebé usar? ¿No será mejor usar cochecito y mucho abrigo? ¿Qué pasa con los bebés que no quieren ir "muy apretados"?

Primero debemos decir que el porteo es una excelente opción en invierno. Para los bebés muy pequeños, la cercanía de otro cuerpo es un plus: regulan mejor su temperatura corporal, acompasan su ritmo cardíaco y su respiración, se sienten más seguros y contenidos, entre muchos otros beneficios.

Y para los bebés más grandes y/ o niños de 2 años o más las ventajas también son muchas. Ayudamos a la permanencia del objeto, contribuyendo a que transiten mejor la angustia de separación, les otorgamos un lugar seguro desde el cual explorar y aprender, los incluimos más fácilmente a la vida familiar, etc. Y siempre estarán más calentitos estando cerca de nuestros cuerpos.

Es importante destacar que todo va a depender de la temperatura exterior. No será lo mismo 10° que 2°. Si en su país encuentran abrigos de porteo, yo no dudaría un minuto en adquirir uno. Así solucionamos dos problemas en uno, ¿no les parece?

Pero en Argentina esta opción no existe aun, y a menos que seas habilidosa con la costura... Mejor buscamos alternativas.


Pasemos a los consejos:

1. NO SOBREABRIGUEMOS: Si el bebé es pequeño y va cubierto completamente por la tela del portabebé debemos abrigar menos. Pensemos que esas capas de tela también lo protegen y que el cuerpo de quien lo lleva emana calor natural. Incluso quizás un body de manga larga y un pantalón de algodón sean suficientes. Tengamos especial atención a cada bebé: no todos son iguales. Algunos son muy calurosos y no quieren sentir demasiado calor. Si tu bebé se queja, prestá atención, quizás esté traspirando mucho o necesite tener mayor movilidad.
Para los bebés más grandes que van en un portabebé como la mochila ergonómica el tema del abrigo cambia. De acuerdo a la temperatura real podemos ponerles un sweater, buzo o una campera abrigada.

2. LLEVEMOS ABRIGO EXTRA: Si entramos a un lugar cerrado con poca calefacción o debemos retirar al bebé del portabebé por cualquier motivo sentirá frío repentino. De acuerdo a su edad, llevemos una manta extra o una campera que podamos rápidamente poner sobre su cuerpo para que no sufra cambios bruscos de temperatura. Recordemos SIEMPRE hablar con ellos y contarles qué va a pasar, qué cambios o movimientos vamos a realizar, etc.

3. COLOQUEMOS NUESTRO ABRIGO AL FINAL: Para un porteo seguro, cómodo y ergonómico (sobre todo para bebés pequeños), es mejor que el portabebé esté sobre nuestro cuerpo con la menor cantidad de prendas posibles. Imaginen ponerse un fular sobre una campera... Nada cómodo, ¿no? Las maniobras se entorpecen, las prendas no permiten un ajuste óptimo y demás. Si hacemos al revés, incluso podemos ponernos un abrigo bien grande y cubrir parte del cuerpo del bebé, si es que hace un frío helado.
Si usamos un portabebé armado como en las fotos (mochila, mei tai) ya es diferente, y podemos optar por ponerlo sobre nuestro cuerpo ya abrigado.

4. USEMOS GORROS U OTROS ACCESORIOS: Para un frío extremo es conveniente abrigar al bebé, por ejemplo con un gorro, a intentar cubrirlo con el portabebé. Aunque nos parezca que el frío y el viento van a hacerle daño (lo cual no es cierto, ya que no está científicamente comprobado) es probable que nuestro bebé prefiera ir observando el camino sin sentirse demasiado aprisionado. En ese caso lo abrigamos un poco más (gorro, medias) y usamos nudos que le permitan tener cabeza, brazos y piernas totalmente libres.

5. ELIJAMOS EL PORTABEBÉ QUE MÁS NOS GUSTE: No es necesario que cambiemos el portabebé que nos gusta usar. Con algunos de estos consejos ya vas a poder adaptar su uso. Si es una bandolera finita, abrigamos un poco más al bebé o colocamos nuestro abrigo sobre su cuerpo. Si es un portabebé más abierto lo mismo: abrigamos bien y seguimos disfrutando del porteo.

No olvidemos que el porteo debe ser: cómodo para ambos, sin dolores de espalda para quien portea, una ayuda en la vida diaria y una experiencia para atesorar toda la vida.


¡A portear con frío!

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