viernes, 8 de julio de 2016

Porteo Adaptado: La Historia de Viviana y Malena

Hoy compartimos una nueva historia de Porteo Adaptado desde Uruguay. ¡Gracias Viviana por cada una de tus palabras! Que sean inspiración para muchos.


Hace tres años y ocho meses nació Malena. Durante el embarazo, comencé a leer información sobre crianza con "apego" o "respetuosa", lactancia, colecho, porteo... En esa época le pedí a mi hermana que nos regalara un fular. ¡Y fue el mejor regalo por lejos! ¡Lo amamos! Es un fular semielástico de una marca uruguaya que creo ya no existe: "Mitaí".

Debido a una complicación en el parto, nuestra hija nació con una diversidad funcional que por ahora le impide caminar, entre otras cosas. Su retraso en el desarrollo motor afecta ambos brazos y ambas piernas, e incluye distonía que le provoca momentos de hipertonía e hipotonía alternadamente. Si bien en un comienzo creí que ese tipo de crianza que tanto me había entusiasmado, no era para este tipo de situaciones "especiales", pronto me di cuenta que, por el contrario, ¡es más importante aún!

Cuando todavía estaba internada en neonatología, luchábamos e insistíamos muchísimo por tenerla en brazos. Mi esposo está seguro de que eso y el calostro que me extraía y le daban por sonda, permitieron que empezara a mejorar y saliera de gravedad, alrededor de la semana de vida. Yo siempre quería tenerla a upa y las enfermeras se cansaron de decirme que la iba a "malacostumbrar" a los brazos. Sin dudas, se "bienacostumbró", ¡jaja!


Los comienzos con el fular fueron difíciles, especialmente por el prácticamente nulo apoyo de algunos "profesionales" que nos rodeaban. Cuando Male tenía cuatro meses más o menos, un grupo de fisioterapeutas me instaron a que pusiera a la bebé mirando al mundo, hacia adelante. Yo había leído en algún lado que eso no era bueno, pero ellas insistían en que había que "estimularla" y también "despegarla" de mí... ¡con cuatro meses! Por suerte Male no quería saber de nada con mirar al frente y a mí me resultaba muy incómodo, así que rápidamente abandonamos esa idea. Idea que posteriormente pude corroborar una y otra vez, leyendo e informándome, que no es algo bueno ni para el bebé ni para el porteador, y menos si hablamos de bebés con dificultades motoras, propensos a displasia de cadera, etc.

En ese tiempo, yo no accedía demasiado a internet ni redes sociales, los grupos de Facebook ni sabía que existían. Me faltó asesoramiento, apoyo y "tribu"...  Una fisioterapeuta llegó a decirme que si no la sacaba de esa "tela" y no la despegaba de mí, la bebé no se iba a desarrollar "nunca" (sin importar cuánto disfrutaba Malena a diario, el estar con sus juguetes en una alfombra en el piso, pero claro, siempre nos veían llegar con fular y no con cochecito). No solamente esta persona estaba equivocada, sino que, mucho tiempo después, encontré artículos que describen muy acertadamente nuestra realidad y el porteo, como este.
 
Me preguntaste si recomendaría el porteo a otras familias... ¡por supuesto! ¡Son muchísimos los beneficios! 
 
Por ejemplo, los primeros meses-años, solíamos trasladarnos diariamente a diversas terapias y el fular constituía una ventaja y una facilidad enorme en ese aspecto, para subir y bajar del transporte, etc. Además de los beneficios "clásicos" del porteo creo que lo más importante son los beneficios emocionales. Malena venía de un parto dificilísimo donde inmediatamente nos separaron, fue sometida a prácticas médicas invasivas (necesarias para salvar su vida), no me dejaron ir a conocerla enseguida luego de la anestesia general y cesárea de urgencia (a mí también me tenían vigilada por si surgía alguna complicación) y cuando por fin logré tenerla en brazos casi no volvimos a separarnos. Ella necesitaba muchísimo ese contacto físico... ¡y yo también! 

Los brazos y el fular como extensión de mis brazos (aún con los típicos errores de "novata" como dejarle los piecitos por dentro, los "tirantes" muy finos y demasiado cerca de mi cuello, etc.) siempre, siempre, fueron nuestro mejor refugio y fue algo fundamental en la construcción de nuestro vínculo.


El porteo nos ha ayudado a brindarle a nuestra hija seguridad, contención, apoyo, afecto, muuuchos mimos y también estimulación sensorial, propioceptiva, sensación de movimiento, equilibrio, etc.

Hubo siempre un aspecto sensorial a trabajar mucho con Malena. En los comienzos ella  rechazaba rotundamente teta-biberón-chupete-dedo... Nada en la boca. Se sumaba también el hecho de que no lograba succionar debido a la hipotonía. Con el tiempo y mucha paciencia, nuestra hija comenzó a tomar leche materna en biberón, y eso sucedió... ¡cuando empezamos a intentarlo en el fular!
 
También recuerdo una idea de su fonoaudióloga, cuando Malena estuvo yendo durante un tiempo a un jardín: con la única maestra con la cual se quedaba tranquilamente fue aquella a la que le enseñé a usar el fular. Evidentemente, a Male le brindaba tranquilidad.

Con el tiempo, y celular con internet mediante, empecé a adentrarme en el mundo Facebook y los grupos de crianza respetuosa. Allí conocimos a la divina de Mariel, ¡nuestra asesora de porteo! Por esa época yo quería aprender otros nudos y el papá de Male quería algo más "sencillo" donde pudiera portearla porque "no entiendo los nudos" decía... Y cuando nuestra hija tenía poco más de dos años (y unos 9,5 kilos), Mariel nos mostró algunas mochilas ergonómicas. Al poquito tiempo una amiga (madrina de Male) nos regaló una hermosa mochila Ergobaby, para esta nueva y maravillosa etapa del porteo. Alrededor de un año después, y gracias a otra amiga, se sumó una excelente mochila "Boba" con estribos para apoyar los piecitos.



Creo que a partir de ese momento, comencé a comprender a aquellas mamis con varios portabebés... ¡Es una adicción! ¡Jajaja! También me contacté con Mercedes Granda de Mi saquito mágico, un amor de persona, quien nos compartió algunas de sus vivencias con el porteo adaptado, y nos fueron muy útiles algunos de sus artículos, como este. Y, además, llegó a nuestras manos un portabebés Tonga multicolor, que disfrutamos muchísimo a diario, y que nos ha sido sumamente útil para ir a matronatación, por ejemplo.
 

Últimamente, estamos en tratativas de conseguir una mochila tamaño toddler (si bien seguimos alrededor de los diez kilos, ya estamos en 90 cm de largo). Gracias a la hermana de una amiga que vive en Europa (y a la mamá que va a visitarla próximamente y vuelve a Montevideo) dentro de poco tiempo tendremos una nueva adquisición para seguir porteando felices.
 
Como verán, llevamos un camino recorrido, pero aún nos queda muchísimo por recorrer. Actualmente no me imagino nuestra vida sin porteo. Sabemos que todavía hay muchos desafíos en la vida de nuestra hija. Nosotros como papás, admiramos profundamente su valor, su tenacidad... y la amamos hasta el infinito, ¡obviamente! Y el porteo ha sido y será una herramienta muy importante en este camino.

5 comentarios:

  1. Maravilloso el porteo y el camino recorrido por esta familia! Gracias por permitirme ser parte! Y gracias Noe por compartirla!

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  2. Maravilloso el porteo y el camino recorrido por esta familia! Gracias por permitirme ser parte! Y gracias Noe por compartirla!

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  3. La toddler viene en camino de Austria a Dinamarca, y para fin de mes llega a Montevideo!! Besitos para Malena 😘

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